LAS PRIMERAS DEFENSORAS DE LA VIDA

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19 de mayo, día nacional de la dignificación de la comadrona, Iyom y/o Ratit Akal

El papel e importancia de las comadronas es vital en las comunidades a donde no llegan los servicios de salud, un derecho reclamado pero que no se cumple para miles y miles de campesinos y campesinas. 

En muchas comunidades de las distintas regiones de Guatemala, tradicionalmente las mujeres en estado de gestación, confían el control y cuidado de su embarazo a mujeres que han heredado la misión de comadronas. Muchas de ellas, han recibido este don de sus madres y abuelas. Otras, a través de sueños o por su nahal de nacimiento. Así se encaminan en la ruta del cuidado y el acompañamiento a quienes vienen a este mundo.

El oficio de comadrona es ancestral. En los mitos de la creación de nuestros pueblos, ellas están presentes. Son una pieza fundamental en el tejido de saberes y conocimientos puestos al servicio de la salud y bienestar de las y los recién nacidos.

Una comadrona puede ser a la vez Ajqij -guía espiritual- o hierbera -conocedora de las plantas medicinales- e incluso enfermera. Es un oficio que suma varios oficios en sí mismo, a la vez que representa a una autoridad en el mundo de la medicina ancestral. Por esta razón, la comadrona es apreciada y respetada en la comunidad. Muchas de ellas, también encarnan la figura de “madrina” de las niñas y niños que han nacido con el apoyo de sus manos.

Víctimas del racismo

Las comadronas han luchado por tener un reconocimiento en el Sistema Nacional de Salud. Debido a la importancia de su labor, tienen la capacidad de relacionarse con otros actores del sistema, como centros y puestos de salud. En muchos casos, son ellas quienes refieren a los hospitales a las madres que tienen algún problema en el momento del alumbramiento.

Sin embargo, es reciente su reconocimiento y aceptación en dicho sistema. Debido a su lucha, se ha obtenido una Política Nacional de Comadronas. También lucharon por tener una Ley que ampare su labor. Sin embargo, en un primer momento, dicha ley fue vetada por el presidente Jimmy Morales, por considerar que era “excluyente”, debido al título de la Ley, que las nombra en idiomas mayas.

Tanto la Corte de Constitucionalidad como el Congreso de la República, rechazaron las razones argumentadas por el presidente, dándole trámite a la ley, la cual fue presentada inicialmente el 26 de octubre de 2017; aprobada en segundo debate el 8 de febrero de 2018. Sin embargo, la Ley no ha sido aprobada, en definitiva. A pesar de ello, distintas instituciones públicas y comunitarias conmemoran esta fecha.

La ley se sustenta en el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales de la OIT, en la sección que dice: “los servicios de salud deberán organizarse en la medida de lo posible a nivel comunitario”. Y en la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que indica: “los pueblos tienen derecho a sus propias medicinas tradicionales y a mantener sus prácticas de salud, incluida la conservación de sus plantas medicinales, animales y minerales de interés vital”.

Los puntos centrales de la Ley persiguen: Declarar el 19 de mayo de cada año, DIA NACIONAL DE LA DIGNIFICACION DE LA COMADRONA IYOM y/o RATIT AK’AL; que se dignifique el servicio que realizan, valorando la vida en todas sus manifestaciones y que se contribuya a la educación de los niños y niñas en cuanto a la labor que realizan (en coordinación con el Ministerio de Salud y Ministerio de Educación); que sean respetadas y reconocidas sin discriminación en el ejercicio de su servicio y se les faciliten los medios y condiciones para ejercer sus servicios como alternativa de salud integral. Y, que se les otorgue un incentivo anual de Q.3,000.00 en dos montos de Q1,500.00

 

Este reconocimiento económico es más bien simbólico, porque un pago de Q 3,000.00 al año, equivale a Q.250.00 cada mes,  lo que no alcanza para cubrir la canasta básica ni para cubrir los kilómetros que ellas han recorrido a pie, en la oscuridad o bajo la lluvia, para acompañar a sus pacientes; las tareas de cuidado y uso de plantas medicinales, que muchas de ellas aportan de sus plantíos, sin cobrar; el enfrentamiento a médicos y enfermeras de los hospitales nacionales que descalifican su trabajo.

Por otra parte, muchas no han ingresado en este sistema por lo que no reciben ningún pago por sus servicios y se guían únicamente por su vocación de servicio.

Con o sin política, las comadronas han existido y seguirán existiendo. La gente las valora y reconoce. Con o sin ley, la Iyom seguirá trabajando para el servicio de las mujeres y la niñez de las comunidades. Con o sin ley, la Ratit Ak’al seguirá siendo respetada y valorada como pieza importante en el cuidado de la vida y la salud comunitaria.

Nuestro reconocimiento a las comadronas, las primeras defensoras de la vida, defensoras de derechos humanos por naturaleza. ¡Gracias, nanas!

 

 

Defendiendo el territorio cuidamos la vida.

Campaña de prevención y protección a defensoras y defensores de derechos humanos.

Con el apoyo de la Agencia Vasca de Cooperación al desarrollo (AVCD), del Gobierno de Navarra y la Fundación Mundubat. El contenido es responsabilidad del CUC.