LA PRODUCCIÓN DE AGROCOMBUSTIBLES ESTÁ GENERANDO DESPOJO Y LA CONCENTRACION DE TIERRAS INDÍGENAS Y CAMPESINAS

Comunicado en el marco de la visita del presidente de Brasil, Lula Ignacio da Silva

 

Debido a los límites de las reservas de petróleo, a las crecientes dificultades para su abastecimiento y la inestabilidad de los precios internacionales del mismo, los Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, China y Brasil han puesto los ojos en los agrocombustibles. La Unión Europea y Estados Unidos, se han fijado metas para convertir una parte de su consumo de petróleo a consumo de “energía renovable”. La conversión a energía renovable de los países ricos incluye el consumo de agrocombustibles que NO producen en sus respectivos países, sino que necesariamente deberá cultivarse en tierras fuera de sus fronteras.

El creciente mercado de los agrocombustibles está empujando en nuestro país un proceso acelerado de concentración y reconcentración de la propiedad agraria, que busca ahora acaparar las tierras que con la firma de la Paz pasaron a manos campesinas después de 1999. Este proceso está suponiendo, al mismo tiempo, el despojo de miles de familias campesinas de sus tierras, la destrucción de bosques y humedales, la desviación y el acaparamiento de ríos y fuentes de agua, y la eliminación de la biodiversidad que todos ellos albergan. En áreas de la Costa Sur, donde las plantaciones de palma africana se establecieron hace ya más de una década, las graves consecuencias de este tipo de plantaciones para la población local son evidentes: debido al desvío de los ríos, en tiempo de verano las comunidades se quedan sin agua y en tiempos de invierno sufren inundaciones y enormes pérdidas en sus pobres economías. Además, conlleva su desintegración como comunidades indígenas y campesinas y la destrucción de elementos fundamentales de su cohesión e identidad.

En Guatemala la expansión de las plantaciones para agrocombustibles está avanzando aceleradamente en el país. En los últimos cinco años se ha incrementado la concentración de tierras por parte de empresas agroindustriales, nacionales y transnacionales, con el propósito de sembrar caña de azúcar y palma africana, lo que está causando la reducción de las áreas destinadas a la producción de alimentos, poniendo en mayor riesgo la seguridad alimentaria de toda la población. Cabe señalar que los latifundios de caña y palma generan menor riqueza territorial y menor empleo en todo el país, que los sistemas de cultivo de la agricultura campesina.

Ante la llegada a Guatemala del Presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva, y su entrevista con el Presidente Álvaro Colom para abordar, entre otros temas, la puesta en marcha de programas para la producción de etanol de caña de azúcar en nuestro país, planteamos a los Señores Presidentes que se saque de la agenda de reunión el tema de los agrocombustibles, pues la producción de éstos en las actuales condiciones, sólo beneficia a un reducido grupo de empresarios nacionales y transnacionales, atenta contra el derecho a la alimentación de comunidades enteras y destruye de manera irreversible la riqueza natural de amplias zonas del país.

 

Comité de Unidad Campesina -CUC-
Action Aid Guatemala
Coordinación de ONG y Cooperativas CONGCOOP-
Fundación Guillermo Toriello
El Observatorio

 

 

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