A UN AÑO DE LA TOMA DE PODER DEL GOBIERNO DE ÁLVARO COLÓM

A un año del cambio de gobierno, ya queda claro que en Guatemala las cosas no cambiarán si no es por el esfuerzo propio de los Pueblos.

Los grupos de poder que se turnan frente al Estado siguen defendiendo los intereses de un pequeño grupo económico, incumpliendo con su deber constitucional de velar por el bien común de la población.

Los Pueblos indígenas somos testigos de cómo el Estado ha impulsado el saqueo de nuestro territorio por empresas transnacionales que extraen riquezas para el exterior, pero dejan nuestras tierras y recursos naturales en deterioro y nuestros pueblos afectados por la contaminación del ambiente.

La cosmovisión de los Pueblos indígenas nos enseña que el agua, la Madre Tierra y su subsuelo son bienes colectivos de los pueblos, elementos sagrados del universo y nuestras fuentes de vida. Es por eso nos hemos opuesto a los megaproyectos de empresas transnacionales impuestos con complicidad gubernamental. Hemos protestado bajo el marco de legislación nacional e internacional, advirtiendo de las consecuencias de la explotación minera, petrolera y la construcción de grandes hidroeléctricas, para ésta y las próximas generaciones.

Mientras tanto, el gobierno ha optado por la protección de intereses de los poderosos: En San Juan Sacatepéquez, el gobernante declaró estado de excepción y ordenó una ocupación militar del territorio kaqchikel para proteger la cementera de la familia Novella. En Livingston, Izabal, la reivindicación del derecho a la tierra por los q’eqchi’s fue reprimida por fuerzas policiales, quienes asesinaron al campesino Mario Caal Bolón con toda impunidad. Igualmente, con el pretexto de combatir el narcotráfico, se instalan nuevos destacamentos militares en los municipios, los que sirven luego para reprimir protestas sociales.

El Estado guatemalteco ha mostrado ser un estado fallido y obsoleto, dominado por poderes oscuros e incapaz de proteger a sus ciudadanos por su afán de beneficiar a los mismos ricachones de siempre Ante esta situación los pueblos indígenas hemos decidido retomar el camino a nuestra autodeterminación y reconstruir los mecanismos de decisiones comunitarias. Ya se han realizado consultas comunitarias en más de veintidós municipios de Huehuetenango y San Marcos, resultando cada una de ellas en un rechazo rotundo a la presencia de las empresas mineras. Sin embargo, la única respuesta del Estado ha sido la calificación de las consultas como “no vinculantes”.

Manifestamos que las consultas comunitarias es la reivindicación de una democracia participativa construida desde las comunidades, donde se toman en cuenta a todas y todos, ancianos, jóvenes, indígenas y mestizos. No necesitamos leyes para que nuestros pueblos hagan uso de su razón en sus territorios, deliberan entre ellos y toman la decisión que requiera el bien común.


Por lo anteriormente expresado:

  • Reafirmamos que las consultas comunitarias son la expresión legítima de la decisión de los pueblos indígenas y por lo mismo vamos a basar nuestras actuaciones en estas decisiones. Si el Estado no las reconoce, solo seguirá aumentando las condiciones de conflictividad.

  • Exigimos el respeto al territorio, y que no se construyan grandes hidroeléctricas que benefician a un pequeño grupo mientras dejan comunidades desalojadas, con tierras inundadas y sin ningún beneficio. Igualmente rechazamos los proyectos mineros y petroleros que dañan al ambiente.

  • Ante el estado fallido, reivindicamos nuestro derecho a la autodeterminación como pueblos indígenas en nuestros territorios, basándonos en nuestra cosmovisión maya y reconstruyendo la democracia desde nuestra organización comunitaria.

  • Asumimos el compromiso como pueblos indígenas de defender y proteger las riquezas de la Madre Tierra, velando por los bienes colectivos.
  • Rechazamos la política represiva contra las comunidades y la remilitarización del campo en tiempos de paz, bajo pretextos de protección de propiedad privada y combate al narcotráfico, mientras los funcionarios corruptos y delincuentes están tranquilamente en sus casas.

 

¡POR EL DERECHO A LA VIDA!
DEFENDAMOS LA DIGNIDAD, LA MADRE TIERRA Y NUESTRO TERRITORIO



Cabeza Clara, Corazón Solidario y Puño Combativo
de las y los trabajadores del Campo

COMITÉ DE UNIDAD CAMPESINA –CUC–
MIEMBRO DE CNOC, WAQIB’ KEJ, CLOC Y LA VIA CAMPESINA

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